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Entrevista al Viceministro del Interior colombiano sobre la importancia de las nuevas tecnologías en la democracia

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El viceministro del Interior, Luis Ernesto Gómez, autor del libro ‘Googlecracia’, explica cómo la tecnología y las redes están cambiando la política colombiana. ‘El poder de la gente será mayor que el de la gente en el poder’, pronostica.

Me acabo de leer su libro, ‘Googlecracia’. Una de las conclusiones es que aunque hay baja participación política de los jóvenes en las urnas, no quiere decir que no estén interesados en la política…

He investigado el tema. Que a los jóvenes no les interese la política, es falso. Sí están interesados. Sí les gusta lo público y la transformación social, pero no a través de casas políticas, sino a través de causas políticas. 

¿Si no siguen los partidos, qué o a quién siguen?

Solo uno de cada diez jóvenes se identifica con los partidos y dice confiar en ellos, en un rango de edad de 18 a 28. Pero a la hora de ver su involucramiento en juntas de acción comunal, o en la protección de los animales, o del medioambiente, o en la lucha contra la corrupción, o en el respeto por la identidad de género… Ahí están presentes y muy activos.

¿No es muy poco para el potencial que tienen las redes sociales?

Solo menciono algunos que son muy ligados a fenómenos urbanos. Personas que ya no están pensando solo en cómo llega el plato de comida a la mesa, sino de dónde viene esa comida y a dónde van a parar esos desechos. Pero, desde luego, hay una enorme cantidad de temas.

Un ejemplo concreto es lo que pasó esta semana con la pregunta del presidente Santos a través de las redes sobre la ley seca. Pero fueron un poco más de 50.000 personas las que opinaron, y uno no puede tomar decisiones de gobierno sobre esa base…

Esa discusión la dieron hace poco en Gran Bretaña. Allá hay un mecanismo para que cuando 100.000 ciudadanos firman una petición, obligan a poner de primero en el orden del día del Parlamento británico el tema, así sea este el más pendejo. Los políticos siempre han hecho lo que les parece, cuando están en los altos cargos no consultan a la ciudadanía porque esa es la democracia representativa: ‘como ustedes me invistieron de poder, gobierno en representación suya’. En la era digital, así sean 50.000 personas, ellas permitirán actualizar esa democracia representativa hacia una democracia más directa, en tiempo real. Es mejor de pronto tomar una decisión con el concurso de 50.000 personas que sin el de ellas. Le respondería así sobre la iniciativa del Presidente.

“A la industria de la política le llegó su Uber”, dice su libro. ¿Me explica esa expresión? 

No es un cambio que deban propiciar los políticos ni los partidos, es un cambio absolutamente arrollador que va a ocurrir con o sin su concurso. Como ocurrió la transformación de Uber sin el beneplácito de los taxistas, o de Airbnb sin el gusto de los hoteleros. Lo que pasa es que el horizonte no es 2018, como muchos creíamos. En política seguimos siendo un poquito análogos en estructuras clientelistas. Pero, en 2022, la historia será otra.

¿Entonces, qué tanto van a decidir las redes sociales en estas elecciones? 

En las de Congreso, poco o nada. En las de presidencia, mucho. ¿Por qué? Lo de Congreso no es una decisión en términos de decir, ‘yo voy a escoger lo que es mejor para mí’, sino que es un proceso en el que yo hago parte de un grupo, o en el barrio me recomendaron esto y demás. En cambio, cuando se trata de tomar la decisión por la presidencia, uno sí ve a la gente tratando de entender y de informarse y de comprender. Ahí es cuando las redes sociales y la información que a través de ellas se distribuye se vuelven determinantes. Prueba de esto, María Isabel, es un ejercicio que hice antier en Google Trends, viendo simplemente las tendencias de los últimos siete días, y el número de personas que está buscando los nombres de los candidatos presidenciales está creciendo enormemente.

Dice su libro: “La democracia representativa en la que se vota cada cuatro años por un candidato y no se vuelve a saber de él está mandada a recoger…” 

La tecnología no solo permite, obliga a que sea permanente esa comunicación. Los nativos digitales decimos: ‘hoy me interesa el tema animalista’. Hoy, ‘el tema ambientalista’. ‘Hoy me voy a meter en el cuento de la corrupción’. ¿Entonces ese ciudadano digital por qué va a escoger el gran ideario político de un partido tradicional? ¿Por qué hacer algo tan soso cuando simplemente puede interactuar, tener involucramiento con distintas opciones?

¿Por qué los partidos no pueden volverse unos nichos en las redes sociales?

Sí pueden. En ‘Googlecracia’ se habla de los partidos que lo han hecho; ninguno lo está haciendo en Colombia. Le voy a dar tres ejemplos… 

Sí, España, México y Brasil.

Incluso, donde es más contundente: Italia, con el movimiento Cinque Estelle. Tiene democracia directa digital.