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Las electoras son la mitad de la población, pero no una fuerza política

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La participación política de la mujer no es grande en número de candidaturas a la alcaldía, prefectura, concejales y juntas parroquiales. La Constitución garantiza la paridad, sin embargo, las organizaciones políticas no cumplen con ello.

Las mujeres aún están en desventaja política. Son la mayoría de los electores, pero una minoría en las candidaturas para estos comicios. Esa contradicción se evidencia al cruzar los datos del propio Consejo Nacional Electoral (CNE) sobre sus postulaciones para alcaldías, prefecturas, concejalías, juntas parroquiales y vocales del Consejo de Participación Ciudadana en las elecciones seccionales de hoy. 

De un total de 5.675 autoridades, que serán elegidas este día, la mayoría es hombre. Tampoco ninguna de las 278 organizaciones políticas, aprobadas para participar en estos comicios, tiene una mayoría de candidatas mujeres.

Así, por ejemplo, en Quito hay 13% de candidatos hombres y 3% de mujeres; en Guayaquil el 15% es hombre y el 2% mujer; en Cuenca el 12% es hombre y el 1% es mujer; en Manta el 11% es hombre y el 2% mujer; y en Loja el 8% es hombre y el 1% es mujer. Pero esto ocurre en Ecuador pese a que la Constitución garantiza la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, así como también la paridad de género.

El artículo 65 de la Carta Política y el Reglamento para la Inscripción y Calificación de Candidatos de Elección Popular señala: “Se conformarán obligatoriamente cumpliendo con los principios de equidad, paridad, alternabilidad y secuencialidad entre mujeres y hombres, tanto para principales como para suplentes”.

También el Código de la Democracia, en el artículo 94, plantea la igualdad entre hombres y mujeres candidatos a una dignidad que será elegida en votación popular: “Las candidatas deberán ser seleccionados mediante elecciones primarias o procesos democráticos electorales internos, que garanticen la participación igualitaria entre hombres y mujeres, aplicando los principios de paridad, alternabilidad, secuencialidad”.

Wilma Andrade, legisladora de Pichincha por la Izquierda Democrática, confirma esa realidad. Hay pocas candidatas para alcaldías, prefecturas o viceprefecturas, explicó a este diario. “Tenemos paridad por mandato constitucional, pero eso no se cumple. Nos llevará más tiempo consolidar la presencia de las mujeres en esos espacios”. Eso significa que, en la práctica, los espacios políticos todavía son esquivos para las líderes políticas.

Pero, ¿cuáles son las razones? Hay algunas explicaciones a esta situación. Es un problema estructural, es decir, en la sociedad prevalecen el machismo y el patriarcado, que no solo son responsables de la violencia y el femicidio, sino también de la escasa participación de la mujer en política.

En Ecuador, las decisiones políticas están en manos de los hombres y se cree que ellos tienen más capacidades para afrontarlas. Un estudio de ONU Mujeres Ecuador señala que hay prácticas, actitudes y estereotipos de género. Pese a la obligatoriedad de cumplir una cuota con alternancia en las elecciones, los partidos no promueven a las candidatas mujeres en las listas unipersonales o pluripersonales, dice el informe.

Para Tanlly Vera, legisladora de Manabí por CREO, las mujeres deben conocer sus derechos sobre la participación política. Ella hizo un llamado a empoderarse y creer en las capacidades para ocupar cargos de elección popular. “Hombres y mujeres tenemos los mismos derechos. No tengan miedo a involucrarse como candidatas en las organizaciones políticas”, dijo a este diario.

Otro problema es el económico, porque una candidatura necesita propaganda electoral. El presupuesto del CNE para ello es $ 39 millones para todos los candidatos. Hay mujeres que no tienen recursos para candidatizarse a las elecciones porque primero son las necesidades de sus familias. Un presupuesto estimado y mínimo para una campaña es $ 5.000.

La asambleísta de la provincia de El Oro por el Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero, Patricia Henríquez, de la provincia de El Oro, subrayó que las mujeres acceden a segundos lugares de las listas, no a los primeros. No tienen espacios ni propagandas para que las conozcan. “No tienen recursos para hacer campaña, ni liquidez para afrontar la propaganda y la movilización que requiere una candidatura”.