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Las cuentas electorales en el Cono Sur

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En términos electorales, el mes que pasó se distinguió en la región latinoamericana por las tres elecciones presidenciales que tuvieron lugar en Bolivia, Brasil (ya definidas) y Uruguay (pendiente de balotaje). Cada una de ellas tuvo características propias así como tendencias comunes. Victoria aplastante y en primera vuelta de Evo Morales en Bolivia el pasado 12/10, tanto a nivel presidencial (61.36%) como parlamentario, donde obtuvo mayoría de dos terceras partes en ambas cámaras del Congreso lo que le permitirá legislar e incluso reformar (si así lo desea) la Constitución en busca de un cuarto mandato sin el apoyo de la oposición. Esto constituye un verdadero cheque en blanco para Evo, que ojalá administre con prudencia y sin desviarse del sistema democrático. 

Triunfo ajustado y en segunda vuelta (el 26/10) para la presidenta Dilma Rousseff (PT) en Brasil por sólo 3% frente al candidato opositor de centro derecha Aecio Neves (PSDB), sin mayoría propia en un parlamento muy fragmentado (28 partidos). Con liderazgo débil, país dividido, economía desinflada (bajo crecimiento y alta inflación), demandas ciudadanas insatisfechas y escándalos de corrupción (destaca por su importancia Petrobras), Dilma enfrenta un complicado segundo periodo. 

En el caso de Uruguay, el Frente Amplio (FA), de la mano de Tabaré Vázquez y con el apoyo de Pepe Mujica, tuvo un desempeño mucho más exitoso que el que auguraban las encuestas, manteniendo la mayoría parlamentaria en ambas cámaras (que detenta desde 2005), y ganando con 17 puntos de ventaja sobre el candidato opositor de centro derecha del partido Blanco, Luis Lacalle Pou. Este claro triunfo no bastó (47.9%), empero, para evitar la necesidad de recurrir a una segunda vuelta prevista para el próximo 30 de este mes, en la cual, salvo sorpresa de última hora, el triunfo del FA estaría garantizado. 

Las tendencias regionales que se destacan de estos tres comicios son: 

1. La izquierda continúa ganando elecciones en la región: triunfó en cuatro de las cinco elecciones que se llevaron a cabo en América del Sur durante los últimos 12 meses. La reelección de Santos en Colombia (de centro derecha)) es la excepción a esta tendencia. 

2. La reelección consecutiva (en Colombia, Brasil y Bolivia) sigue siendo infalible. Todo presidente sudamericano que buscó su reelección inmediata entre 1978 y 2014 la obtuvo.

 3. El balotaje está de moda. De las cuatro elecciones presidenciales de este año en América del Sur, en tres de ellas (salvo Bolivia) hubo necesidad de ir a una segunda vuelta para definir la presidencia. Lo mismo sucedió en los primeros meses del año en las elecciones de Costa Rica y El Salvador, y en Chile el año pasado.

 4. Las oposiciones dificultaron las victorias a los oficialismos (de nuevo salvo en Bolivia), obligándolos a ir a una segunda vuelta y con resultados cerrados en varios casos, pero fueron incapaces de forzar el cambio.

 5. En efecto, en las cuatro elecciones sudamericanas de este año venció el oficialismo, con una clara tendencia en favor de la continuidad y de gobiernos largos: 4 triunfos consecutivos del Partido de los Trabajadores en Brasil; 3 triunfos consecutivos del MAS en Bolivia y muy probablemente también 3 triunfos seguidos del FA en el Uruguay.

 6. El deseo de cambio que el electorado expresa en las encuestas (70% decía estar a favor del cambio en Brasil) no debe entenderse necesariamente como alternancia. La ciudadanía coquetea con la idea de cambio, pero el día de las elecciones prefiere un “cambio dentro de la continuidad”. No se arriesga a perder lo que logró durante estos años en materia de inclusión, empleo, consumo y ayuda social.