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El ausentismo aumenta en el voto adolescente

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669.000 chicos de 16 y 17 años fueron empadronados. La tendencia marca una ausencia de los millennials porque los candidatos no llegaron a ese sector.

El ausentismo aumentó en el último proceso electoral. Aunque todavía no hay datos finales, esa tendencia crecerá  por los adolescentes, de entre 16 y 17 años de edad.

Esa inclinación se sustenta en Quito y Guayaquil, ciudades que registraron el pasado 24 de marzo un ausentismo del 18,2% y 20,7%, respectivamente. Las cifras son superiores a las del 2014 (elecciones seccionales), cuando hubo el 16,4% y 18,5% de ausentismo, respectivamente, lo que indica  que este sector de la población muestra desinterés en el proceso electoral.

Eso no siempre ocurrió. El  pico más alto de votación de los adolescentes fue en las seccionales del 2014 y el más bajó en la consulta popular de 2018, cuando el 40%, de 669.598 empadronados, no acudió a sufragar.

Las autoridades electorales prevén que luego de contabilizar el 100% de los votos de las seccionales de 2019, el ausentismo aumente en comparación con los procesos electorales pasados. Para la contienda de hace una semana estuvieron habilitados para sufragar 669.000 adolescentes.

Ese desinterés, según Fausto Salazar, de la Fundación Jóvenes, se produce porque los políticos no llegan con mensajes claros a ese sector de la comunidad.

Afirma que al millennial sí le interesa la política, pero desde una óptica donde se aborden sus problemas como el derecho de los animales, el arte urbano, el uso de la bicicleta, el medio ambiente (...). Salazar cree que candidatos como Yaku Pérez, ganador de la Prefectura de Azuay, sí trataron esos temas. “

Él, claramente, defendió el cuidado de la naturaleza y sus mensajes incluían música en plazas y calles. Por eso ganó”. El youtuber Kevin Gómez lamenta que en la campaña se priorizaran únicamente temas como la lucha contra la corrupción, por ejemplo. “Yo quería escuchar cosas sobre el medio ambiente y sobre el acceso a la tecnología”, cuestiona Gómez.

Pero el ausentismo también tiene otra arista para el politólogo y académico, César Ulloa. Él afirma que ese fenómeno se da porque la política en los últimos años olvidó a los jóvenes y se concentró  solamente en los adultos.

Con esa idea concuerda el youtuber Cristian Aranda, quien votó por primera vez el pasado domingo.  Él tiene claro que las propuestas electorales de los candidatos, si bien se trasmitieron por redes sociales, fueron dirigidas a un público adulto, en las que se abarcaron, sobre todo, los temas políticos y económicos.

Con esos antecedentes, Aranda reconoce que su voto fue influenciado por sus padres, quienes “entendían mejor las propuestas de campaña electoral”.  

Ese es uno de los males que se generaría por los cambios en la Constitución del 2008, en la que se estableció el voto facultativo para los adolescentes de entre 16 y 17 años. Así lo asegura la analista política y socióloga, Maritza Carcelén. Cree que la inclusión del voto joven en la administración de Rafael Correa fue usada por el expresidente para inculcar a los adolescentes sobre la tendencia del Socialismo del Siglo XXI.

Carcelén reconoce que parte de esos electores no tienen conciencia por el voto, incluso, advierte, algunos lo hacen por “novelería”.

Fausto Camacho, exvocal del Consejo Nacional Electoral, está en contra de esa tesis. Él sostiene, en cambio, que fue útil para la comunidad la incorporación de los menores de 18 años en el padrón electoral.