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Ensayo "Romper el ciclo: Nuevas tecnologías y nueva Transparencia y accountability partidaria en Guatemala."

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Romper el ciclo: Nuevas tecnologías y nueva Transparencia y accountability partidaria en Guatemala.

Por: Vladimir Hernández Mendoza.

Uno.

Un novelista madrileño de apellido Marías comentaba hace unos pocos meses en uno de los diarios más importantes españoles sobre la vigente y difícil tarea de morder a los políticos, es decir que con mayor frecuencia la sociedad civil se enfrenta a escenarios de indefensión ante los saqueos y escándalos de los servidores públicos, estos funcionarios electos por las y los ciudadanos se han convertido a través de su accionar cotidiano en maestros de discursos efímeros, en sinvergüenzas consumados, en ignorantes de las prioridades nacionales y sobre todo que se escudan en su poder político para emprender sin mayores escrúpulos, diversos actos de corrupción en cualquier institución del Estado, tanto derechistas o izquierdistas ven la oportunidad política para negocios patrimoniales o clientelares, es decir a través de ser electos democráticamente, inician una maquinaria silenciosa o en muchos casos con fanfarria incluida para agenciarse de recursos materiales y financieros, pisoteando constituciones, valores, votantes y colores nacionales.

 

Dos

En meses recientes el partido político guatemalteco denominado Libertad Democrática Renovada (LIDER), por medio del recurso de interpelación hacia el Ministro de Cultura y Deportes, mantuvo paralizado e inactivo de sus funciones constitucionales y coyunturales al Congreso de la República por más de ciento veinte días, tanto partido oficial, así como las y los guatemaltecos fueron  testigos activos o pasivos de otro acto más de ineficiencia política, por cierto la actual fuerza política de oposición, el partido líder surgió del llamado transfuguismo, fenómeno que ha lastimado la representatividad política, el sistema de partidos y a la joven democracia guatemalteca.

No es sorpresa entonces la  recurrente conflictividad, movilización y protesta popular-social que se ha manifestado en Latinoamérica, en oriente medio, en Europa y Asía contra este contexto que algunos lo llaman el preludio a la anarquía, una sociedad del riesgo permanente, colectivos sociales impotentes, inermes y hartos de la nula Transparencia y accountability en gasto institucional, en la impunidad del aparato de justicia y sobre todo represión física y simbólica del poder público.

Tres.

Con la actual disponibilidad de teléfonos móviles inteligentes, tabletas electrónicas, computadores portátiles y por supuesto la señal de internet inalámbrica en la mayoría de espacios urbanos, espacio neurálgico donde se realiza la actividad política nacional, resulta imperante ejercer plenamente la responsabilidad ciudadana para fiscalizar los órganos del Estado a través de plataformas ya establecidas como las leyes de acceso a la información, de manera paralela se precisa de nuevos mecanismos que permitan estar al tanto de las labores y decisiones que ejercen diariamente los funcionarios públicos, el llamado gobierno electrónico materializado o representado en páginas electrónicas, tramites en línea o verificación de leyes y decretos aprobados  no puede evolucionar si la ciudadanía no lo ejercita, que la búsqueda y practica de la Transparencia y accountability se convierta en un habito y no en una simple arista mas, este habito daría paso a la crítica y reformas de estos mecanismos legales, ampliando el espectro de vigilancia civil frente a la actual reproducción cotidiana del poder político.

La importancia de la Transparencia y accountability radica en que practicándola sin ningún obstáculo se denota una inclusión ciudadana latente, también es ejercer la participación política, roca angular de cualquier sistema democrático, la Transparencia y accountability legitima al Estado de Derecho, al orden social y al orden político existente, por último se convierte en  un valor que trasciende todas las esferas de la sociedad, tanto en tiempo como en espacio, permitiendo o dando paso a un gobierno y una sociedad abierta, que prioriza, delibera, y trabaja en objetivos de índole nacional.

Sin embargo no debemos alejarnos de la incidencia análoga, es decir de acudir a sesiones parlamentarias, citar a diputados distritales, pedir audiencia a funcionarios, participar en consejos municipales, denunciar abusos y discrepancias frente a instancias formales o ante medios de comunicación escritos o digitales. La vieja Transparencia y accountability no excluye a la nueva y viceversa, tomo como ejemplo el tablero digital que se utiliza en el Congreso de Guatemala, esta herramienta permite llevar el conteo de la asistencia a las sesiones plenarias de los parlamentarios, y segundo evidencia los votos que dichos funcionarios emiten ante leyes, decretos o presupuestos, visibilizando plena o nula injerencia de terceros. El problema que esto presenta es que los diputados pueden hacer uso o pueden ignorar dicha acción, los retos de la democracia actual residen precisamente en modificar esas lagunas o trechos que el funcionario estira y aprovecha a su antojo porque los vacios o la interpretación de las normas así lo permite. Hay que decirlo y repetirlo,  todas las leyes, presupuestos, comisiones, puestos públicos y juntas legislativas  tienen que decidirse en la arena pública, no en edificios privados, restaurantes, hoteles o clubes sociales.

El ciclo de la impunidad, corrupción, nepotismo o la omisión por parte de los funcionarios frente a las posturas de la ciudadanía por anteponer intereses personales debe romperse, no debe continuar, no debe tolerarse o repetirse. La nueva Transparencia y accountability tiene que tomar en cuenta varios ejes para mitigar y eliminar vicios y prácticas ilícitas que obstruyen y debilitan la institucionalidad pública, menciono cinco: 

  1.       Depurar los partidos políticos desde adentro, participando de manera formal como fiscalizando la actividad administrativa y financiera de dichos grupos. La democracia permite el disenso y la persecución de actos ilícitos, es su naturaleza preservar  y alentar una sociedad abierta con derechos civiles y políticos reconocidos y ejercidos sin ninguna coacción.
  2.         Ejercitar la crítica responsable y el periodismo ciudadano denunciando a través de redes sociales, blogs, artículos, fotografías o videos actos ilegales e ilícitos que  hemos presenciado.
  3.           La creación de aplicaciones móviles para celulares que permitan difundir de una manera clara, el funcionamiento del poder público y sobre todo los mecanismos que existen al alcance de todos los ciudadanos para combatir los excesos que los políticos cometen. De igual manera la creación de podcast orientados a la formación política, por ultimo incentivar el streaming de conferencias, foros, coloquios o actividades academicas ligadas a combatir la corrupción.
  4.        Organizar nuevos colectivos civiles conformados por jóvenes para fomentar la toma de conciencia sobre el ejercicio del poder político y los derechos ciudadanos de los cuales son portadores así como la relevancia que tiene la Transparencia y accountability para el futuro de la sociedad de la que son parte. 
  5.          Visibilizar lo que yo llamo la “Transparencia y accountability análoga” por medio de las plataformas digitales, los cambios históricos en los países latinoamericanos fuero  impulsados por sectores populares organizados que no tuvieron acceso a estas llamadas nuevas tecnologías, por lo menos dos ideas deben  ser transversales en esta transición generacional, la primera que la corrupción pública se puede remover, se puede corregir, y segundo que pese a los actuales escenarios y condiciones de vida, siempre es mejor  una democracia que una dictadura.